Rehala en Montealegre de Campos, Valladolid,

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REHALA MONTEALEGRE

Esta rehala inicia su andadura allá por la primavera del 2007 con la adquisición del Marqués, podenco campanero nacido aquel año en el seno de una rehala de Rascafría.

El nacimiento de esta rehala tuvo su origen más en un devenir natural que en un acontecimiento especialmente premeditado. La adquisición del Marqués vino a sustituir a la perra de su dueño, Luna, una gran perra de caza fallecida por causas naturales después de haberlo dado todo en el campo. La apuesta por un podenco vino propiciada por la orografía del terreno de caza donde ejercía la actividad, Montealegre de Campos, y por la afición natural a la montería de D. Ángel Sánchez Martín, cuya vida ha estado ligada al entorno rural, al campo, a los animales y a la caza desde su más tierna infancia.

Esta afición y afinidad por las monterías facilitó que pronto este podenco pudiera participar junto con él en ellas, primero en Zamora, después en Cáceres y posteriormente en Valladolid, en una de las cuales, y siendo tan solo el mes de noviembre del año 2007, desapareció, no volviéndose a saber más de él, después de haber dejado un grato e imborrable recuerdo entre los que le conocieron, a pesar de su corta edad.

La ilusión que este perro había metido ya en el cuerpo de su amo, el coraje del mismo y el entorno en el que se mueve propició la adquisición por su parte de una pareja de campaneros procedentes de Jaén, el Curro y la Chula, un amastinado procedente de Teruel, el Tanque, y un agrifonado de tierras de Ciudad Real en camino hacia Fuencaliente, el Capitán. A ellos se unieron dos veteranos de una rehala de Azuqueca de Henares, Terry y Golfo, y se fueron uniendo sucesivamente otros compañeros, como Espinete, Cordobés, Bruto, Palomo, Minino, Campanera, todos ellos a base de elegir escrupulosamente los orígenes de sus sangres.

La apuesta de esta rehala ha sido siempre el cazar por encima de todo, buscando perros que reúnan los tres requisitos fundamentales del perro de rehala, el buscar, el latir y el morder. Se ha buscado homogeneidad en la capa, blanca. La divisa, el color del collar es la bandera de España, y la marca en sus costados es la M de Montealegre.

Rehala hecha lentamente, sin prisas, introduciendo aquellos animales que se considera oportuno en cada momento, primando siempre el interés del grupo, basándose en la afición y huyendo en todo caso de cualquier tipo de afán mercantilista.


REHALA MONTEALEGRE

Se vienen consiguiendo los objetivos no sin muchas dificultades, contratiempos y costes, y así se va obteniendo una rehala con poderío, huyendo de los excesos tanto de fuerza en el agarre como de tozudez en el rastro. Perros con busca, con lengua, con valor, capaces de apretar a los cochinos y de echarles de las manchas más duras, así como de meterse con ellos si fuera menester. Compuesta por una veintena de machos, por los que en su mayoría corre la sangre del podenco, y con una edad media superior a los dos años. A sabiendas que esto es un camino sin fin en que temporada tras temporada hay que ir mejorando el trabajo de la misma en aquellos aspectos en que se puedan detectar carencias.

Las estancias, con piso de arena y amplitud donde los perros puedan desarrollar correctamente sus apoyos y mantener su estado físico óptimo en los períodos de descanso, permaneciendo juntos en todo momento los que están destinados a la caza, para así conseguir un total hermanamiento y orden de jerarquía en la manada, consideración fundamental para la correcta ejecución de la acción de cazar, pues desde aquí siempre se ha entendido una rehala no únicamente como una agrupación de perros, sino como un conjunto perfectamente compenetrado y organizado para la consecución de su objetivo. Esto a su vez facilita su recogida en los montes.

Revacunados anualmente, se tiene una especial atención en mantenerlos en un óptimo estado higiénico sanitario y nutricional, así como de cumplir con todos los requisitos legales que la Administración exige.

En febrero de 2011 se ha obtenido el registro de núcleo zoológico como rehala con número 7616, culminando de esta forma la gestación de una rehala que con el tiempo está llamada a ser una de las más punteras del panorama cinegético. Rehala eminentemente cochinera que se pasea por los montes bajo el nombre de Rehala Montealegre, y cuyo titular es Ángel Francisco Sánchez Martín, de Montealegre de Campos, Valladolid, que ejerce la labor de podenquero en perfecta simbiosis con sus perros, y administra un calendario de más de 30 monterías por temporada, presentando siempre en las mismas una única rehala cuya participación implica año tras año un mayor prestigio. A su vez desempeña, desde finales del año 2010, el cargo de delegado provincial en ARRECAL, Asociación de Rehalas de Castilla y León, con la única finalidad de aportar su grano de arena en el mayor conocimiento y apoyo por parte de la Administración y de la sociedad en general de todo lo que conlleva la rehala en su sentido más amplio como arte y como cultura.




Enlaces

www.sanchezmartin.es

www.lasaldabas-hogar.com